El espacio
donde se desarrolla la acción (si hubiese tal) se conoce como
espacio verde. Más específicamente se trata de un banco del parque cívico. El
banco se encuentra dándole la espalda a la calle Pedro Molina, mirando hacia el
sur. La temperatura ambiental es bastante hostil. Dos
jóvenes de entre 25 y 30 años (bastante adultos ya) están hablando
animadamente, beben un vino barato que ha conseguido uno de ellos. La
temperatura es la óptima para derretir la cera de depilar que tanto gusta y
divierte a las mujeres, pero eso no los amedrenta y de tanto en tanto se llevan
un trago al buche. La conversación ya ha comenzado (y uno de ellos es el que
retratará la acción, eso quiere decir que luego de esta presentación ya no
puedo decir nada más, le tengo que pasar contra mi voluntad la posta a uno de
estos personajes que yo mismo he presentado, ¡¡¡ya van a ver cómo me extrañan
ustedes bastardos!!!), por lo que el lector empezará a entrar en acción en un
diálogo que viene siendo masticado, esto viene más o menos así:
- Si le
prestás atención, toda la obra conserva un margen lógico. Pensar que Fundación lo escribió a los 20 años.
- No puedo
entender como hizo para publicar más de 500 obras, ¿acaso nunca
iba al baño?
- No, no es
eso, hasta él mismo dice que debemos estar muy atentos a lo que nos rodea.
Siempre podemos ser partícipes de un momento importante, aguardando a ser
retratado.
Me pasa la
botella de vino a medio beber
- El otro
día leí un cuento increíble de él, se llama tetra-tridimensional.
- ¿Cómo, no
era treta?
- No, estoy
casi seguro que se llama tetra-tridimensional, hasta tiene lógica porque el
loco termina engañando al diablo en esa
otra dimensión que es el tiempo.
- Me parece
que te equivocás.
- Esperá,
acá tengo el libro… a ver… (La acción tarda unos segundos, abre el libro y
claramente se puede leer “Treta-tridimensional”, su cara de boludo le termina
dando la razón. Por si no se han dado cuenta he vuelto, he logrado que ciertos
matices tengan que ser explicados por otra voz que no sea la de estos prosaicos
personajes. Díganme la verdad, ¿no sería maravilloso si yo retratase todo tal
cual fue?, con los tintes más jugosos y coloridos, con saltos narrativos de
alto poder verbal, con juegos de aliteraciones, uso de vocablos llenos de poder
y significado, con brío y con… bueno se me fue un poco de las manos). Tenés
razón, es treta no tetra. Qué boludo, había leído cualquier cosa.
- Es que tiene
más sentido treta que tetra; al fin y al cabo él le termina
haciendo una jugarreta al diablo.
- Sí boludo.
(Haciéndose el desentendido; intentaré ser un poco más breve), ¿qué estás
leyendo vos ahora che?
- Hace poco
tuve que devolver unos libros que le había pedido a la librería ecuménica. Ya hacía
un año que los tenía, hay uno que nunca terminé de leer. El cero y el infinito, de un chabón que se llama Arthur Koestler.
Es un libro increíble, el tipo va retratando como aun siendo fiel al partido
comunista, tiene que pasar por las torturas de las purgas Stalinistas. Una
ironía la vida.
- ¿Y por qué
no lo terminaste de leer? si es tan bueno, digo (ya ven como son de prosaicas
las preguntas, dudo seriamente de la capacidad intelectual de quién esté
escribiendo estas letras).
- Son esas
cosas que suceden, quizás tuve demasiado tiempo detenido
al libro, quizás está
bien hasta donde alcancé a leer.
Durante ese
breve comentario y pasando de mano en mano el vino, aparecen dos
chicas de aspecto desarreglado, el aspecto de quiénes las situaciones de la
vida cotidiana no resultan especialmente sencillas. Una de ellas les ofrece
unos stickers a cambio de 10 pesos
(moneda local). Ante la negativa de ambos, esta joven solo resuelve en volver a
insistir, como diciendo ¿Si alguien ha dicho algo, yo no he oído nada? Mientras
tanto su amiga se acerca y les pide vino. Luego de beberlo resuelven partir,
pero la otra que no ha bebido vino le dice a uno de ellos una frase bastante
cliché, algo así como: qué linda tu mochila, ¿qué es, nike? A lo cual este mozalbete responde bruscamente acercando la
mochila a su pecho. Fue una reacción violenta, lo sé, pero en el momento
resolvió hacerlo de esa manera, no andaba con ganas de meterse en problemas.
Aunque pensándolo bien, no sé qué se traía entre manos este chaval, tampoco se
mucho de las reacciones de los hombres, solo soy un bardo que intenta retratar
algunas cosas que me parecen relevantes al asunto, en fin. La joven respondió
otra cosa que no recuerdo bien, de seguro fue algo violento, una contraofensiva
del gesto y ambas decidieron partir. Este breve episodio desbarajustó toda la
charla, la cual fue remontada con algo así como:
- He estado
leyendo bastante a Dick, sobre todo los cuentos. Hay uno muy loco sobre Mao
Tse-tung. Es una sociedad comunista china, donde el emperador, o dictador, le
habla a cada uno de los ciudadanos. Es como si de repente vos prendés la tele y
el dictador te habla a vos. Es un cuento que la re flashean con las drogas
(algo de por cierto típico de Philip Dick, ignotos lectores). Parece que
contaminan el agua y vos nunca sabés muy bien como es la cara del líder, es
más, nadie sabe muy bien quién es el líder. Además hay una sociedad secreta que
le da a este tipo unas “contradrogas” para que al fin pueda ver el rostro del
líder y saber cómo destruirlo. Al final de la historia
el protagonista está en un berenjenal de dios padre, en donde ve
una cosa deforme que le dice que lo va a destruir, no recuerdo con
fidelidad el final, pero es bastante triste.
- Jua, jua,
jua. Que loco ese chabón; sí, tiene
varios mambos místicos con la droga. Parece que un día tuvo una revelación, una
luz reflejada en un collar o algo así le dio en
la frente. De repente se volvió loco y llevó al hijo al hospital, en el
hospital se dieron cuenta de que el hijo tenía una enfermedad (o un problema
físico) y que, de no haber sido atendido en
ese momento, podría haber traído complicaciones, inclusive la muerte del niño.
- ¡Qué
zarpado! (otra expresión de lo más vulgar de este personaje, de seguro se debe
llamar Rubén o Raúl y le debe dar a los hongos o algo así, sino no se explica).
Dick tiene esos reveses, como un mix
entre ciencia y cosas de la calle, muy diferente a Asimov.
- Es que
Asimov era un académico, un doctor en bioquímica, un divulgador. Dick era más
un filósofo. Hablando de filósofos, he estado leyendo mucho sobre Engels.
Varias cosas sobre la dialéctica de la Naturaleza y el Universo. Se va al
carajo el tipo este.
- Y ¿qué
tal?
- Y, para mí
que este tipo, superó a Hegel. La dialéctica que
plantea Hegel es dificilísima de interpretar. Varias veces me puse a leer y
estaba dos horas con una página. Un garrón.
- Sí, yo
durante seis meses me dediqué a leer la Fenomenología
del espíritu… no me quedó una goma. Ah sí, “el espíritu como un hueso”. Si
me preguntás algo sobre eso, solo te puedo decir que tiene que ver con la
frenología… y que tu cráneo tiene la
conformación de un taxista.
- Sí,
yo leí la introducción a la filosofía de él; realmente
es infumable.
Desearía
hacer una pausa aquí. Si yo me encuentro terriblemente fatigado, e inclusive
aburrido no quiero imaginar al lector. Aun no sé cómo es que fui a parar yo a
este tipo de charlas tan triviales (algún mejicano podría decir “algo tan
trillado”). Mejor dejarse un tiempo antes de dormir para fumar un cigarrillo,
tomar alguna bebida destilada y refrescante para
mañana, espero que con mejor fortuna, poder continuar
con este cuento, que les aseguro no se a donde carancho puede
llegar.
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