viernes, 18 de septiembre de 2015
jueves, 17 de septiembre de 2015
No apaguen la luz (por favor)
Las relaciones interpersonales nos
demuestran continuamente que la felicidad es un camino lleno de bifurcaciones, de
luces, pero también de sombras.
De un tiempo a esta parte he
intentado llevar a cabo un experimento para poner a prueba el método científico; de ninguna manera se
trata de imaginar cuál sería el resultado de una mutación en un microorganismo,
para luego ver si los efectos de tal mutación presentan correlación con lo que
propuse en mi imaginario. Se trata en cambio de plantear situaciones, de
proponer escenarios en la vida real y luego jugar al juego de las “representaciones”.
¿Cómo me vería en tal o cual marco situacional? ¿De qué manera afrontar un
diálogo que encerrara todo lo que soy y lo que tengo, mis aspiraciones, mis
sueños, aquellos espacios que sirven para el monólogo y para la revelación, con
alguien que apenas me conoce?
Idea madre: despojarse de
todos los artilugios, los escudos y las barreras y dejar que el juego comience.
Una propuesta lúdica á la Cortázar; aceptar
una Rayuela de posibilidades donde el
juego no tiene ganadores, ni perdedores. El único cielo se halla en la
posibilidad tangible de ser feliz durante unos instantes (1 hora, 2 horas, una
tarde completa, 15 minutos… ¿a quién le interesa?). No hay reglas, no hay
penalidades; sólo hay lugar para abstracciones y concreciones, hay lugar por
supuesto para el vino, las risas, el desenfado y la desazón, la esperanza y la
ilusión. Todo en ese escenario en el que los actores representan un papel, pero
no hay un guion que establezca paralelas y perpendiculares.
El resultado de esta experiencia fue
más satisfactorio que lo que esperaba en las estimaciones hechas a priori, confirmando que para estas
cosas la mejor solución reside en dejarlo
fluir. La barca se mueve, ya no hay nada que temer. Se ve, allá a lo lejos,
un horizonte prometedor y brillante y claro; esperemos que no nos apaguen la
luz.
Gracias
martes, 15 de septiembre de 2015
lunes, 14 de septiembre de 2015
Un breve postulado sobre Knausgård
A Patricio Pron
Para escribir, Knausgård se inspira en Proust.
Proust se inspiraba en la verga de Daudet. Daudet se inspiraba en Daudet
padre. Daudet padre se inspiraba
en la música y en el antisemitismo de Wagner.
Wagner se inspiraba leyendo y
releyendo la Völsunga Saga. La Völsunga Saga inspiró a Borges. Borges se inspiraba leyendo a los clásicos y los policiales
ingleses. Un irlandés que conocí se inspiró en los cuentos de cuchilleros de Borges para contar una cruenta historia del
IRA. Un sobreviviente del IRA, cansado del abuso de los ingleses
se fue a vivir a Noruega. Él llevaba consigo unas prendas, una pipa, un cuarto
de whiskey, una rodaja de papa deshidratada en el bolsillo y un ejemplar de Mein Kampf de Adolf Hitler. Un día un pequeño joven noruego, luego de escapar de
su casa en la cual había sido golpeado hasta los límites de la cordura, tropezó
en su camino con lo que creyó era una piedra. No era una piedra, era un
ejemplar inglés de Mein Kampf.*
*El postulado anterior es en parte falso,
puesto que Knausgård, para escribir se inspira en Mein Kampf y en aquel día en que se escapó de su
casa y casi se rompe el último hueso (que le quedaba medianamente sano en su
cuerpo) contra un libro de lengua extranjera.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Burocracia
Un cuarto sin vida,
Muebles desvencijados de chapa descolorida
Pilas de documentos con apellidos y sin contenido
Números incongruentes, un caos sin brillo
El ritual absurdo, la eterna espera, que violenta impotencia!
Mecanismo infernal creación del hombre, no del
diablo
Pueblos
enteros anestesiados, mueren lentamente
Legajo a
legajo…
La rutina exultante
se regocija con la derrota de los sensatos
Y un clima tenue y gris viene anunciando
La victoria de los mediocres, de lo inhumano.
Iván Ciklic
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Fragmento de "El maleficio" de Hermann Broch
Es difícil que una persona que vive a orillas del mar no lo incluya en todos sus pensamientos, y no le ocurre algo diferente a quien se ha instalado sobre la falda de las grandes montañas: todo lo que se penetra en sus sentidos, cada sonido, cada color, cada canto de pájaro y cada rayo de sol, todo es eco de la gran masa silenciosa de la montaña que reposa, cuyos pliegues se ven encendidos por luces, pintados con colores, bañados de sonidos. Y allí también el hombre, que en su alma no es más que canto de pájaro, color, rayo de sol y noche, ¿no debe convertirse a sí mismo en eco incesante de aquel poderoso silencio, volverse su instrumento, hacerle contrapunto?
El universo en un pocillo de café
En una frase muy recordada de
Hamlet que dice más o menos así: Oh God!/ I could be bounded in a nutshell/ And
count myself a King of infinite space[1]/ y así sigue un
poco más, (la traducción literal sería algo como esto: Oh Dios!/ podría estar
confinado a una cascara de nuez/Y considerarme como un Rey de un infinito espacio),
se reconoce en una primera lectura que tipos como Hamlet, príncipe de
Dinamarca, pueden llevar hasta las últimas consecuencias las elucubraciones de
una mente que ha enloquecido viendo “demasiadas cosas”. En una segunda se puede
reconocer el gran genio de William Shakespeare que llevó al extremo la fuerza estética
de los diálogos de su época, para desplazarlos desde lugares tan mundanos como una
taberna de borrachines del West End
(que desconozco si en ese momento histórico las tabernas funcionaban en el West End de Londres), a lugares exóticos
y de consecuencias aún más exóticas como diálogos de una nobleza decadente en
las afueras del castillo de Kronborg,
de la ciudad portuaria Elsinor (Helsingør). En una tercera lectura y a mi parecer
una más importante que las anteriores, se puede descubrir que Shakespeare plantea la paradoja
alegre de que <con muy poco, o casi nada, se puede ser infinitamente
feliz>.
De esta frase particular se valió
Stephen Hawking, el “astrofísico paralítico”, según un análisis muy descriptivo
de los Simpsons, para publicar su libro de divulgación científica El Universo en una cáscara de Nuez. Allí
él desarrolla la idea de que en el Todo,
y esto es justamente el Universo (con sus galaxias y las interacciones de las
partículas que conforman el orbe de astros, de polvo de estrellas, de lo
conocido y de lo que no lo es), puede perfectamente caber en un punto ínfimo de
materia, tal como el origen puntual de donde se supone provino el Big Bang. Utilizando
como modelo estos ejemplos pude reflexionar sobre un hecho que provino de una
reciente tarde, que fue a mi modesto entender, una tarde encantadora.
Luego de salir de ver un
documental sobre fotografía[2],
que tuvo sus puntos altos y bajos, se me antojó tomar un café con quien en ese
momento era mi acompañante. Juntos salimos del cine discutiendo algunas
particularidades que presentó el film y que luego derivaron en risas y en otras
acotaciones al margen. Decidimos ir a un café cercano que estaba a un par de
cuadras de allí como para concluir y partir luego hacia nuestros respectivos hogares. El primer intento fue fallido pues el café al que
nos dirigíamos estaba a punto de cerrar. En el horizonte cercano pude divisar
otro café un poco más tradicional, que a la sazón se veía mucho más propicio
que el primero, ya que este último despedía un aura de auténtico “cafetín”, muy
diferente al otro que pregonaba la estética de lo modernoso y de hasta,
por qué no, lo frívolo.
Una vez sentados ordenamos un café
con leche y una factura cada uno. Luego de la espera que no fue muy prolongada
comenzó todo. En un diálogo sin pretensiones, sin intenciones de fondo y
sobretodo con mucha soltura, pudimos dialogar sobre variados temas: la
actualidad sentimental de cada uno, las aspiraciones profesionales, la
conformación de nuestras familias, los vestigios del pasado que aún sigue dando
de qué hablar, las fuentes de alegría del presente, los libros leídos y que aún
recordamos, los autores que no conocemos pero que de alguna manera sentimos
cercanos, el futuro, las amistades, etcétera. Lo mejor de todo ello debe
haberlo aprovechado quizá un tercer espectador que anduviese por allí, no
entendiendo nada en absoluto de lo que decíamos, pero registrando las amplias
sonrisas que se dispararon, sonrisas que fueron producto de ese diálogo.
Cuando la variedad de temas que
nos debatimos estaba amainando, y teniendo en cuenta el horario, ambos pagamos la
cuenta (como suele ocurrir con las cosas que son buenas en la modernidad) y
salimos a caminar a la parada del ómnibus. Allí reafirmamos cuan feliz puede
ser uno compartiendo un café de manera naíf
y nos despedimos, como debe ser, con una amplia sonrisa. Caminando hacia la parada
de mi micro pensé que el mejor de los antídotos para ser feliz es justamente no
estar aguardando algo de una situación, sino más bien por el contrario, dejarse
llevar como en los ríos de Heráclito, hacia donde el río quiera y pueda conducirnos.
Total, la felicidad puede ser hallada en todas partes, inclusive en un pocillo
de café.
Gracias
[1]
El diálogo completo se produce entre Hamlet, Rosencrantz y Guildenstern y puede
ser encontrado en la obra del mismo nombre (Hamlet) Acto 2, escena 2, 251–259. La mejor edición en castellano quizás
sea la de Losada que viene con dos versiones de Hamlet, la revisada con notas a
pie de página que esclarecen pasajes imposibles de descifrar cuando se produce
la traducción al castellano (ideal para quien no conoce mucho la obra de
Shakespeare) y la versión limpia para aquellos que no desean detenerse en
explicaciones y prefieren la fluidez y la excitación que supone una obra propia
del teatro isabelino.
[2] El documental se llama
Everybody Street y se puede encontrar disponible en la plataforma de Youtube.
martes, 8 de septiembre de 2015
Films memorables (faltan muchos igual)
Sherlock,
Jr./Sherlock, Jr. - Buster Keaton (1924) “como actor”
City lights/Luces de la ciudad - Charles Chaplin (1931)
Modern times/Tiempos modernos - Charles Chaplin
(1936)
The great dictator/El gran dictador - Charles
Chaplin (1940)
Ladri di biciclette/Ladrones de bicicleta -
Vittorio de Sica (1948)
羅生門/ Rashōmon - Akira Kurosawa (1950)
Sommaren med Monika/Un verano con Mónica - Ingmar
Bergman (1953)
Rear window/La
ventana indiscreta - Alfred Hitchcock (1954)
La strada/La calle - Federico Fellini (1954)
To catch a
thief/ Atrapa a un ladrón - Alfred Hitchcock (1955)
The
trouble with Harry/¿Quién mató a Harry? - Alfred Hitchcock (1956)
The man
who knew too much/El hombre que sabía demasiado - Alfred Hitchcock (1956)
Det sjunde inseglet/El séptimo sello - Ingmar
Bergman (1957)
Smultronstället/Fresas salvajes - Ingmar Bergman
(1957)
Paths of glory/Senderos de gloria - Stanley Kubrick
(1957)
Vertigo/Vértigo
- Alfred Hitchcock (1958)
North by
northwest/Intriga internacional - Alfred Hitchcock (1959)
Les quatre cents coups/Los cuatrocientos golpes -
François Truffaut (1959)
Psycho/Psicosis
- Alfred Hitchcock (1960)
Tirez sur
le pianist - François Truffaut (1960)
La dolce vita/La dolce vita - Federico Fellini
(1960)
À bout de soufflé/Al final de la escapada -
Jean-Luc Godard (1960)
用心棒/ Yōjinbō
- Akira Kurosawa (1961)
Lolita/Lolita -
Stanley Kubrick (1962)
椿三十郎/ Tsubaki
Sanjūrō - Akira Kurosawa (1962)
The
birds/Los pájaros - Alfred Hitchcock (1963)
Le Mépris/El desprecio - Jean-Luc Godard (1963)
81/2 /81/2 - Federico Fellini
(1963)
Dr.
Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb/Dr.
extrañoamor o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar a la bomba - Stanley
Kubrick (1964)
Alphaville:
une étrange aventure de Lemmy Caution/Alphaville - Jean-Luc Godard (1965)
Giulietta degli spiriti/Julieta de los espíritus -
Federico Fellini (1965)
Pierrot le fou/Pierrot el loco - Jean-Luc Godard
(1965)
Ostře sledované vlaky/Trenes rigurosamente
vigilados - Jiří Menzel (1966)
Masculin
féminin: 15 faits précis/Masculino femenino - Jean-Luc Godard (1966)
Fahrenheit
451/ Fahrenheit 451 - François Truffaut (1966)
Persona/Persona - Ingmar Bergman (1966)
Blowup/Deseo de una mañana de verano - Michelangelo
Antonioni (1966)
What's up,
tiger Lily?/ What's up, tiger Lily? - Woody Allen (1966)
La chinoise/La chinoise - Jean-Luc Godard (1967)
Le Samouraï/El samurái - Jean-Pierre Melville
(1967)
2001: A Space Odyssey/2001: una odisea espacial -
Stanley Kubrick (1968)
Z./Z. -
Costa Gavras (1969)
Zabriskie
Point/Zabriskie Point - Michelangelo Antonioni (1970)
Bananas/Bananas
- Woody Allen (1971)
A Clockwork Orange/La naranja mecánica - Stanley
Kubrick (1971)
Aguirre, der Zorn Gottes/Aguirre y la ira de dios -
Werner Herzog (1972)
Ultimo tango a Parigi/Último tango en París -
Bernardo Bertolucci (1972)
Everything
you always wanted to know about sex* (*but were afraid to ask)/Todo lo que
usted siempre quiso saber sobre el sexo* (pero tuvo miedo de preguntar) - Woody
Allen (1972)
The
Godfather/El Padrino - Francis Ford Coppola (1972)
Scener ur ett äktenskap/Escenas de la vida conyugal
- Ingmar Bergman (1973) “serie de televisión”
Sleeper/El dormilón (1973)
Amarcord/Amarcord - Federico Fellini (1973)
La Maman et la putain/La mamá y la puta - Jean
Eustache (1973)
Jeder für
sich und Gott gegen alle/El enigma de Kaspar Hauser - Werner Herzog (1974)
The
Conversation/La conversación - Francis Ford Coppola (1974)
The
Godfather part II/El Padrino parte II - Francis Ford Coppola (1974)
Jaws/Tiburón
- Steven Spielberg (1975)
Barry
Lyndon/Barry Lyndon - Stanley Kubrick (1975)
One Flew Over the Cuckoo's Nest/Alguien voló sobre el
nido del cucú - Miloš Forman (1975)
Novecento/Novecento
- Bernardo Bertolucci (1976)
Taxi driver/Taxi
driver - Martin Scorsese (1976)
Annie
Hall/Annie Hall - Woody Allen (1977)
Close
encounters of the third kind/Encuentro cercano del tercer tipo - Steven
Spielberg (1977)
La Chambre verte/La habitación verde - François
Truffaut (1978)
Nosferatu: Phantom der Nacht/Nosferatu: fantasma de
la noche - Werner Herzog (1979)
Manhattan/Manhattan
- Woody Allen (1979)
Apocalypse
Now/Apocalipsis ahora - Francis Ford Coppola (1979)
Permanent vacation/Vacaciones permanentes - Jim
Jarmusch (1980)
Stardust memories/Memorias de polvo de estrellas -
Woody Allen (1980)
The
shining/El resplandor - Stanley Kubrick (1980)
Raging
bull/Toro salvaje - Martin Scorsese (1980)
Raiders of
the Lost Ark/Los cazadores del arca perdida - Steven Spielberg (1981)
Fitzscarraldo/Fitzscarraldo
- Werner Herzog (1982)
E.T. the
Extra-Terrestrial/E.T. - Steven Spielberg (1982)
Zelig/Zelig
- Woody Allen (1983)
乱/Ran - Akira Kurosawa (1983)
Stranger than paradise/Más extraño que el paraíso -
Jim Jarmusch (1984)
Gremlims/Los
gremlims - Steven Spielberg (1984)
Indiana Jones and the Temple of Doom/Indiana Jones
y el templo de la perdición - Steven Spielberg (1984)
Amadeus/Amadeus - Miloš Forman (1984)
The purple
rose of Cairo/La rosa púrpura del Cairo - Woody Allen (1985)
The
goonies/Los goonies - Steven Spielberg (1985)
Down by law/Bajo el peso de la ley - Jim Jarmusch
(1986)
Jean de Florette/Jean de Florette - Claude Berri
(1986)
Manon des sources/Manon de manantial - Claude Berri
(1986)
Platoon/Pelotón - Oliver Stone (1986)
Cobra verde/Cobra verde - Werner Herzog (1987)
Wall
street/Wall street - Oliver Stone (1987)
Full Metal Jacket/Nacido para matar - Stanley Kubrick
(1987)
Who Framed
Roger Rabbit/¿Quién engañó a Roger Rabbit? - Steven Spielberg (1988)
Dekalog/El decálogo - Krzysztof Kieślowski (1988)
“serie de televisión”
Krótki film o zabijaniu/Un corto sobre el asesinato
- Krzysztof Kieślowski (1988)
Krótki film o miłości/Un corto sobre el amor - Krzysztof
Kieślowski (1988)
New York
stories/Historias de Nueva York - Woody Allen (1989)
Mystery
train/Mystery train - Jim Jarmusch (1989)
Crimes and
misdemeanors/Delitos y faltas - Woody Allen (1989)
Indiana Jones and the Last Crusade/Indiana Jones y
la última cruzada - Steven Spielberg (1989)
Born on
the fourth of july/Nacido un cuatro de Julio - Oliver Stone (1989)
Goodfellas/Buenos
muchachos - Martin Scorsese (1990)
Night on earth/Una noche en la tierra - Jim Jarmusch
(1991)
Hook/Hook - Steven Spielberg (1991)
JFK/JFK - Oliver Stone (1991)
La Double vie de Véronique/Podwójne życie Weroniki/La
doble vida de Verónica - Krzysztof Kieślowski (1991)
Reservoir dogs/Perros de la calle - Quentin
Tarantino (1992)
Manhattan
murder mystery/Misterioso asesinato en Manhattan - Woody Allen (1993)
Jurassic
Park/Parque jurásico - Steven Spielberg (1993)
Schindler's
List/La lista de Schindler - Steven Spielberg (1993)
Trois
couleurs: Bleu/Trzy kolory: Niebieski/Tres colores: azul - Krzysztof Kieślowski
(1993)
Pulp
Fiction/Pulp fiction - Quentin Tarantino (1994)
Natural born killers/Asesinos por naturaleza -
Oliver Stone (1994)
Trois couleurs: Blanc/Trzy kolory: Biały/Tres
colores: blanco - Krzysztof Kieślowski (1994)
Trois couleurs:
Rouge/Trzy kolory: Czerwony/Tres colores: rojo - Krzysztof Kieślowski (1994)
Dead
man/Hombre muerto - Jim Jarmusch (1995)
Casino/Casino
- Martin Scorsese (1995)
Trainspotting/Trainspotting
- Danny Boyle (1996)
Saving private Ryan/Salvando al soldado Ryan -
Steven Spielberg (1998)
Ghost dog:
The way of the samurai/Ghost dog: El camino del samurai - Jim Jarmusch (1999)
Eyes Wide
Shut/Ojos bien cerrados - Stanley Kubrick (1999)
Being John
Malkovich/¿Quieres
ser John Malkovich? - Spike Jonze (1999)
Adaptation/Adaptation
- Spike Jonze (2002)
Gangs of
New York/Pandillas de Nueva York - Martin Scorsese (2002)
Coffee and
Cigarettes/Café y cigarillos - Jim Jarmusch (2003)
The dreamers/Los soñadores - Bernardo Bertolucci
(2003)
Kill Bill:
vol. 1/Kill Bill: volumen 1 - Quentin Tarantino (2003)
Eternal
sunshine of the spotless mind/Eterno resplandor de una mente sin recuerdos -
Michel Gondry (2004)
Kill Bill:
vol. 2/Kill Bill: volumen 2 - Quentin Tarantino
Matchpoint/Matchpoint
- Woody Allen (2005)
Munich/Munich
- Steven Spielberg (2005)
Broken
flowers/Flores rotas - Jim Jarmusch (2005)
Scoop/Scoop
- Woody Allen (2006)
The
departed/Los infiltrados - Martin Scorsese (2006)
The wind
that shakes the barley/El viento que acaricia el prado - Ken Loach (2006)
Be kind
rewind/Rebobinados - Michel Gondy (2008)
Vicky
Cristina Barcelona/Vicky Cristina Barcelona - Woody Allen (2008)
Whatever works/Si la cosa funciona - Woody Allen
(2009)
The limits
of control/Los límites del control - Jim Jarmusch (2009)
Where the
wild things are/Donde viven los monstrous - Spike Jonze (2009)
Inglourious Basterds/Bastardos sin Gloria - Quentin
Tarantino (2009)
Midnight
in Paris/Medianoche en Paris - Woody Allen (2011)
Drive/Drive
- Nicholas Winding Refn (2011)
Django Unchained/Django sin cadenzas - Quentin
Tarantino (2012)
Blue
Jasmine/Blue Jasmine - Woody Allen (2013)
Only god
forgives/Sólo dios perdona - Nicholas Winding Refn (2013)
Her/Ella -
Spike Jonze (2013)
L'Écume des jours/La espuma de los días - Michel
Gondry (2013)
The wolf
of Wall street/El lobo de wall street - Martin Scorsese (2013)lunes, 7 de septiembre de 2015
Interrupciones – Del imaginario que surge en una charla en un banco público (y las elucubraciones y zozobras que ello deja a posteriori) – Parte I
El espacio
donde se desarrolla la acción (si hubiese tal) se conoce como
espacio verde. Más específicamente se trata de un banco del parque cívico. El
banco se encuentra dándole la espalda a la calle Pedro Molina, mirando hacia el
sur. La temperatura ambiental es bastante hostil. Dos
jóvenes de entre 25 y 30 años (bastante adultos ya) están hablando
animadamente, beben un vino barato que ha conseguido uno de ellos. La
temperatura es la óptima para derretir la cera de depilar que tanto gusta y
divierte a las mujeres, pero eso no los amedrenta y de tanto en tanto se llevan
un trago al buche. La conversación ya ha comenzado (y uno de ellos es el que
retratará la acción, eso quiere decir que luego de esta presentación ya no
puedo decir nada más, le tengo que pasar contra mi voluntad la posta a uno de
estos personajes que yo mismo he presentado, ¡¡¡ya van a ver cómo me extrañan
ustedes bastardos!!!), por lo que el lector empezará a entrar en acción en un
diálogo que viene siendo masticado, esto viene más o menos así:
- Si le
prestás atención, toda la obra conserva un margen lógico. Pensar que Fundación lo escribió a los 20 años.
- No puedo
entender como hizo para publicar más de 500 obras, ¿acaso nunca
iba al baño?
- No, no es
eso, hasta él mismo dice que debemos estar muy atentos a lo que nos rodea.
Siempre podemos ser partícipes de un momento importante, aguardando a ser
retratado.
Me pasa la
botella de vino a medio beber
- El otro
día leí un cuento increíble de él, se llama tetra-tridimensional.
- ¿Cómo, no
era treta?
- No, estoy
casi seguro que se llama tetra-tridimensional, hasta tiene lógica porque el
loco termina engañando al diablo en esa
otra dimensión que es el tiempo.
- Me parece
que te equivocás.
- Esperá,
acá tengo el libro… a ver… (La acción tarda unos segundos, abre el libro y
claramente se puede leer “Treta-tridimensional”, su cara de boludo le termina
dando la razón. Por si no se han dado cuenta he vuelto, he logrado que ciertos
matices tengan que ser explicados por otra voz que no sea la de estos prosaicos
personajes. Díganme la verdad, ¿no sería maravilloso si yo retratase todo tal
cual fue?, con los tintes más jugosos y coloridos, con saltos narrativos de
alto poder verbal, con juegos de aliteraciones, uso de vocablos llenos de poder
y significado, con brío y con… bueno se me fue un poco de las manos). Tenés
razón, es treta no tetra. Qué boludo, había leído cualquier cosa.
- Es que tiene
más sentido treta que tetra; al fin y al cabo él le termina
haciendo una jugarreta al diablo.
- Sí boludo.
(Haciéndose el desentendido; intentaré ser un poco más breve), ¿qué estás
leyendo vos ahora che?
- Hace poco
tuve que devolver unos libros que le había pedido a la librería ecuménica. Ya hacía
un año que los tenía, hay uno que nunca terminé de leer. El cero y el infinito, de un chabón que se llama Arthur Koestler.
Es un libro increíble, el tipo va retratando como aun siendo fiel al partido
comunista, tiene que pasar por las torturas de las purgas Stalinistas. Una
ironía la vida.
- ¿Y por qué
no lo terminaste de leer? si es tan bueno, digo (ya ven como son de prosaicas
las preguntas, dudo seriamente de la capacidad intelectual de quién esté
escribiendo estas letras).
- Son esas
cosas que suceden, quizás tuve demasiado tiempo detenido
al libro, quizás está
bien hasta donde alcancé a leer.
Durante ese
breve comentario y pasando de mano en mano el vino, aparecen dos
chicas de aspecto desarreglado, el aspecto de quiénes las situaciones de la
vida cotidiana no resultan especialmente sencillas. Una de ellas les ofrece
unos stickers a cambio de 10 pesos
(moneda local). Ante la negativa de ambos, esta joven solo resuelve en volver a
insistir, como diciendo ¿Si alguien ha dicho algo, yo no he oído nada? Mientras
tanto su amiga se acerca y les pide vino. Luego de beberlo resuelven partir,
pero la otra que no ha bebido vino le dice a uno de ellos una frase bastante
cliché, algo así como: qué linda tu mochila, ¿qué es, nike? A lo cual este mozalbete responde bruscamente acercando la
mochila a su pecho. Fue una reacción violenta, lo sé, pero en el momento
resolvió hacerlo de esa manera, no andaba con ganas de meterse en problemas.
Aunque pensándolo bien, no sé qué se traía entre manos este chaval, tampoco se
mucho de las reacciones de los hombres, solo soy un bardo que intenta retratar
algunas cosas que me parecen relevantes al asunto, en fin. La joven respondió
otra cosa que no recuerdo bien, de seguro fue algo violento, una contraofensiva
del gesto y ambas decidieron partir. Este breve episodio desbarajustó toda la
charla, la cual fue remontada con algo así como:
- He estado
leyendo bastante a Dick, sobre todo los cuentos. Hay uno muy loco sobre Mao
Tse-tung. Es una sociedad comunista china, donde el emperador, o dictador, le
habla a cada uno de los ciudadanos. Es como si de repente vos prendés la tele y
el dictador te habla a vos. Es un cuento que la re flashean con las drogas
(algo de por cierto típico de Philip Dick, ignotos lectores). Parece que
contaminan el agua y vos nunca sabés muy bien como es la cara del líder, es
más, nadie sabe muy bien quién es el líder. Además hay una sociedad secreta que
le da a este tipo unas “contradrogas” para que al fin pueda ver el rostro del
líder y saber cómo destruirlo. Al final de la historia
el protagonista está en un berenjenal de dios padre, en donde ve
una cosa deforme que le dice que lo va a destruir, no recuerdo con
fidelidad el final, pero es bastante triste.
- Jua, jua,
jua. Que loco ese chabón; sí, tiene
varios mambos místicos con la droga. Parece que un día tuvo una revelación, una
luz reflejada en un collar o algo así le dio en
la frente. De repente se volvió loco y llevó al hijo al hospital, en el
hospital se dieron cuenta de que el hijo tenía una enfermedad (o un problema
físico) y que, de no haber sido atendido en
ese momento, podría haber traído complicaciones, inclusive la muerte del niño.
- ¡Qué
zarpado! (otra expresión de lo más vulgar de este personaje, de seguro se debe
llamar Rubén o Raúl y le debe dar a los hongos o algo así, sino no se explica).
Dick tiene esos reveses, como un mix
entre ciencia y cosas de la calle, muy diferente a Asimov.
- Es que
Asimov era un académico, un doctor en bioquímica, un divulgador. Dick era más
un filósofo. Hablando de filósofos, he estado leyendo mucho sobre Engels.
Varias cosas sobre la dialéctica de la Naturaleza y el Universo. Se va al
carajo el tipo este.
- Y ¿qué
tal?
- Y, para mí
que este tipo, superó a Hegel. La dialéctica que
plantea Hegel es dificilísima de interpretar. Varias veces me puse a leer y
estaba dos horas con una página. Un garrón.
- Sí, yo
durante seis meses me dediqué a leer la Fenomenología
del espíritu… no me quedó una goma. Ah sí, “el espíritu como un hueso”. Si
me preguntás algo sobre eso, solo te puedo decir que tiene que ver con la
frenología… y que tu cráneo tiene la
conformación de un taxista.
- Sí,
yo leí la introducción a la filosofía de él; realmente
es infumable.
Desearía
hacer una pausa aquí. Si yo me encuentro terriblemente fatigado, e inclusive
aburrido no quiero imaginar al lector. Aun no sé cómo es que fui a parar yo a
este tipo de charlas tan triviales (algún mejicano podría decir “algo tan
trillado”). Mejor dejarse un tiempo antes de dormir para fumar un cigarrillo,
tomar alguna bebida destilada y refrescante para
mañana, espero que con mejor fortuna, poder continuar
con este cuento, que les aseguro no se a donde carancho puede
llegar.
Metafísica cotidiana: "La cíclica vida de un chofer de autobuses"
Una vez leí un texto, en una clase
de lengua y literatura de la secundaria, sobre la capacidad transformadora del
hombre como motor de la cultura. El extracto era de un polaco que se llama
Zygmunt Bauman (que estimo seguirá viviendo), y en el cual se hacía énfasis en
la razón tautológica siguiente: El hombre transforma las cosas, crea "la
cosa", para poder seguir viviendo y es precisamente esa cosa la que le da
sentido al hombre, al hombre histórico, al hombre materialista; es la razón de
su existencia. Ambos de esta manera se encierran en una dialéctica de
necesidades sine qua non el otro
cobra sentido. (Se abre la puerta)
-Centro por favor - beep
-Ok
- Godoy Cruz - beep
-Buen día.... en fin. Lo que
quisiera encontrar es una respuesta a mi condición. Todos los días veo a esta
gente pasar en mis turnos de 8 a 16 o de 17 a 1. Niños, ancianos, estudiantes,
abogados, yunkies, policías, albañiles, estudiantes de arquitectura, hipsters,
literatos, cosechadores, traficantes, etcétera. Encuentro en ellos un motivo casi
utilitarista pero lleno de sentido a sus derroteros. Todos ellos se dirigen
hacia "algún lugar". Todos le deben al tiempo (a ese Shylock
despiadado), madre de todos los sistemas político-financieros, un pedazo de su
hígado. El precio es alto, pero la descarga de la opresión puede ser sublimada
mediante un cambio breve y leve de sus rutinas. Todos manosean la posibilidad.
Todos... menos yo.
-Sonido de timbre, sube más gente.
- A Carrodilla - beep
- Godoy Cruz - bump
- Señora no tiene carga
- Pero si tenía
- Que no tiene señora, tiene que
cargar manualmente
- (grita) Alguien que me preste su
abono y se lo pago
- (viejo condescendiente) Aquí
señora - beep
- Gracias, aquí tiene buen hombre
- Faltaba más, no es nada
…y así toda la manganeta.
Me encuentro atado a una serie
acaso "infinita". Un nudo gordiano del cual no encuentro salir. No es
el hecho de manejar un micro el que me atormenta y alimenta mis tribulaciones.
No es el hecho de ver la miseria, verle la cara y el cuerpo desnudo a la
miseria. En cada calle que recorro de Las Heras. A cada joven inmerso en las
drogas (una de las tantas "vidas desperdiciadas" de Bauman), a cada
anciano en la cúspide del dolor, el desgarramiento visceral que acarrea el
pecado de la vida. Eso solo es un condimento más en una serie...
- Próxima parada por favor
- Si señora
... es una de las tantas pequeñas
piedras que abrigan mi existir. La roca mayor, la roca de Sísifo es este brote
de lucidez donde me veo a mí durante la eternidad, la falsa eternidad que nos
creamos, haciendo lo mismo una y otra vez. Mi destino está inscrito en el
destino de los otros. ¿Cómo es posible llevar a cuestas el trabajo de ir a un
lugar al cual no se puede llegar? ¿Qué ocurre cuando tu destino no es un
destino propiamente dicho? Estas meditaciones...
peeeeeng (frena el micro, bajan 5
personas)
... decía que estas meditaciones
no dejan de atormentarme. ¿A dónde ir cuando no se tiene dónde?
Quizás deba acatar esta ley. La
ley de la infinitud como castigo y como verdad. La única verdad de un chofer de
omnibus.
Un ritual que vuelve… una y otra vez
Ayer me tocó, luego de un largo período de estar tapado (tapado de trabajo, de ocupaciones del hogar, de cierre de vínculos y apertura de otros), volver a una fiesta de cumpleaños. Esta fiesta, como otras, presentó el marco habitual: gente de generaciones cercanas, música popular, drogas sociales, luces, etcétera. No faltó nada para que fuera reconocida por todos como una verdadera <fiesta>.
Estaba yo bebiendo agua, debido a una reciente enfermedad y consiguiente ingesta de pastillas, y charlando con mi amigo doble E. Mientras toda esa gente bailaba y bebía y decía cosas incoherentes, cosas que salen de sus bocas y se pierden en el éter como el humo de sus cigarrillos, pude aclarar mis ideas. Se dejaban ver las inscripciones hechas con tiza en la pared, producto de la luz de neón que se posicionaba en el techo, y vino como quien no quiere la cosa, la reflexión que se detallará a continuación:
“Ahora puedo darme cuenta cabeza de que asistimos a un ritual que conmemora algo que no existe, algo que se perdió hace mucho tiempo. Toda esta gente está acá, bailando, haciendo una pantomima que recuerda las viejas maniobras de cortejo sexual, donde debías hacer algo significativo, lo que fuere y contra quien estuviere enfrente, para lograr un objetivo, en este caso <conseguir una chica>. Todas estas actividades han perdido el sentido, o al menos han perdido su sentido primigenio. Sólo son meros actos que recuerdan a los originales, y que tenían un sentido definido.
Hace más de diez años arribaron las tecnologías necesarias para que todo esto dejara de tener sentido, dejara de ser un disparador que movilizase al hombre a buscar compañía, a que se envalentonara sólo, o en manada a <buscar el premio de la noche>, a ir por él y tenerlo atado, ahí bien cerca. Por supuesto estas tecnologías llegaron para quedarse, pero resta preguntarse por qué esto es así. Pues bien, el simple hecho de poder, sólo con un nombre (tal vez ayudado del conocimiento del fenotipo, esto es <la fisonomía> de alguien), contactarse con la persona que uno desea, poder conocer sus gustos, sus perspectivas, sus reflexiones más profundas y demás. Ésto ha facilitado enormemente los trabajos del hombre moderno. Uno sólo <agrega> a alguien a su círculo web de confianza, ya sea por Facebook, Twitter, Instagram, Tinder, Whatsapp y demás, y con algo de suerte logra concertar una cita, una copa o algo más aventurado. Esto no sólo presenta ventajas espacio-temporales (a la persona que nos gusta podemos hablarle prácticamente en cualquier momento, desde cualquier lugar y en cualquier circunstancia dada, por más bizarra que ésta sea) sino que enaltece su seguridad personal ya que no tiene que verse expuesto, digamos <têtê á têtê> con la otra persona y pasar como un verdadero idiota y tartamudo que no sabe expresarse en lo más mínimo. Estos dispositivos discursivos permiten que nosotros podamos pensar cada palabra, objetar discretamente cualquier diferencia y ahondar sin interferencias (luz, humo, ruidos, personas que empujan, personas borrachas que vomitan, personas que pasan y te tocan el culo o se lo tocan a ella que es más probable, etcétera) en la personalidad de la persona que uno desee conocer.
Ahora bien, la otra pregunta que seguramente puede surgir de todo este planteo es esta: pues bien niño listo, si todo esto es tan idílico, ¿por qué la gente lo sigue haciendo? Bueno, humildemente lo que puedo decir al respecto es que nadie dijo que el ser humano deje de repetir actividades demencialmente, puesto que también nadie dijo que el ser humano, a pesar de estar en un estadio evolutivo bastante <maduro> deje de ser un completo imbécil. Todos (o casi) nos movemos habitualmente, yo diría que más bien casi siempre, en un estado como de idiotez flotante. De ninguna manera estamos reflexionando todo acto que estamos a punto de emprender cual filósofo pre o post socrático. No nos preocupan los hechos, ni el desenlace de los hechos que decidimos llevar a cabo cuando nos encontramos ebrios o afectados por otra droga social. Entonces lo que queda por agregar es que estos rituales siguen funcionando (siguen operando) por la simple mecánica que mueve al mundo, esto es, <si hace mucho que se hace esto, ¿por qué dejar de hacerlo de todos modos?>. Allí donde el baile no tiene nada de cortejo, donde las palabras carecen de sentido, en el cual no nos interesa tanto que va a pasar porque hemos dejado todo atrás, sin tapujos qué va, se sigue repitiendo maquinalmente el cortejo por el simple hecho del cortejo en sí. Algo que construye su sentido a partir del sinsentido, como un acto tautológico que se replica a sí mismo y se burla de nosotros. Pienso que también se aplica la tesis hegeliana para explicar que <las fiestas, el modelo de fiesta(La fiesta), tal y cómo la conocemos hoy> se repite como una farsa de lo que alguna vez fue>. Eso explica el autoconvencimiento que nos imponemos a nosotros mismos, que nos obligamos a cumplir utilizando toda esa batería de drogas y/o estímulos. Puede ser que se haya perdido el sentido del ritual, pero el cadáver vuelve, siempre vuelve; vuelve como en The trouble with Harry de Hitchcock o Weekend at Bernie´sde Kotcheff, vuelve para decirnos que no es tan fácil enterrar a un muerto y olvidarlo por completo. Todo esto conducirá a un proceso que estimo se prolongará por mucho tiempo, hasta que la vasta mayoría se entere de su fragilidad y de su necesidad de un intermediario (tecnológico) para poder conseguir divertirse con alguien. Pensar que antes la vida era tan simple y Cindy Lauper lo decía sencillamente: antes las chicas sólo querían divertirse”.
Gracias
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